El blog de Meraki Ferments

SARS-COVID-19

por | 3 Abr, 2020 | 4 Comentarios

Que tiempos los que estamos viviendo. Por un lado, la naturaleza nos ha dado la oportunidad de dejar un rato el rol de protagonistas y ponernos la capa de observadores. Pero por otro lado, cientos de miles de seres humanos están sufriendo por un virus que pareciera actuar en polos opuestos: puedes o no sentir absolutamente nada o puedes fallecer. Teníamos que vivir algo así para recordar el potencial de una fuerza mayor. Una fuerza que se escapa de nuestras manos y que, como al ojo humano se le hace difícil asimilar lo que no ve, tardamos mucho en entender la importancia de quedarnos quietos en casa.

Yo, Naya, la que está detrás de todas las comunicaciones de Meraki Ferments, fui una de esas que a principios de año decía que no podía ser tan grave y que algo se iba a hacer (a nivel científico) para que no llegara al resto del mundo. Y así partí a el sur de Asia por más de dos semanas. Un viaje inolvidable por miles de razones y una de ellas siempre será esa visualización que tuve al montarme en el avión de Doha a Barajas y entender que algo grave iba a pasar. Vi como en Singapur todos estábamos siguiendo instrucciones al pie de la letra, con mascarillas y con máxima higiene. Pero ya en Doha nos sentimos cómodos… como que, ya estábamos mas cerca de casa y eso “no iba a llegar a occidente”.

Al llegar a casa empezó mi preocupación y tuve contacto con muy poca gente. Por suerte mi historia termina allí. No pasó nada, no traje el virus a Noia y pude empezar mi cuarentena (al principio voluntaria) sin mayor complicación.

A nivel empresarial, decidimos cancelar eventos y talleres, hemos visto como negocios que nos compraban todas las semanas han cerrado, como caen nuestras ventas y pone en peligro nuestra existencia a largo plazo. Pero, es que yo no te quiero vender en estos momentos. Por un lado, necesito la venta, que no sólo me da de comer a mi, pero a toda la cadena que arma el negocio. Pero es que entiendo que no todos tenemos a una contraparte en casa que trae dinero a la mesa, que muchos no tienen seguridad laboral, hay gente que muere sin sus seres queridos al lado y yo me siento mal promoviendo mi producto. Para mi, si se genera una compra por la web o una tienda necesita producto, es por que se ha llegado por convicción propia, no por estrategia de mercadeo.

A nivel social, he visto como se ha pasado de enviar memes cada hora a angustia a resignación a… no se en que parte están cada uno de ustedes, pero considero que todas las sensaciones son válidas y ninguna menos importante que otra.

Para mi ha sido muy sano tomar el puesto de espectador y entender mi rol durante el tiempo que dure la pandemia. Siento que todo pasa, se derrumba y se construye sin mayor intervención a nivel personal. Mi ayuda es quedarme quieta y no actuar desde el temor y desespero. GRACIAS a que nos hemos quedado en casa ya vemos como vamos en la curva de contagio y vemos como el personal de salud lo agradece enormemente.

Observo como recibo cada vez menos cadenas de cadenas de cadenas y más info valiosa de fuentes consideradas respetables. También veo como escuchamos a la OMS y hemos dejado a un lado la influencia de “celebrities”.  Expresamos a alta voz que estamos bien y que aburrirse puede ser muy sano. Siempre ha sido sano el no hacer nada. Toda esta montaña rusa de estados de animo y emociones lleva a preguntarme: ¿Cuándo cambió todo esto? ¿Cuándo, como especie, pensamos que estar “a tope”, que buscar el “petarlo” constantemente y el que sólo nos comunicamos por texto es la vía para una buena salud física y mental? ¿Cuándo se nos ocurrió que el éxito era meramente monetario?

He estado en un modo muy introspectivo y de paz. Viendo todo como un lienzo y no como que estoy dentro del tornado. Por ello, publico muy poco. Ya ven, dije lo que pensaba al poco de llegar de Asia, luego tengo como lagunas donde no se como plasmar una realidad universal en vez de una individualista. De allí salen las entrevistas con nuestros clientes. ¿Qué mejor momento para conectar con ese que te pone un pedido por WhatsApp?

En perspectiva, no es lo peor que ha vivido la humanidad, pero es una alarma perfecta para sentirnos abatidos y sin terreno seguro. Esto puede volver a pasar. No estamos exentos de tener catástrofes. Es que, somos una especie más que habita la tierra. Gracias a un virus le estamos dando un respiro a nuestro planeta. Gracias a un virus estamos más conectados que nunca y empáticos con desconocidos. Gracias a un virus le damos la importancia al sistema de salud que siempre se ha merecido. A muchos de nosotros nunca se nos ocurrió pensar que en un hospital puede haber solo 20 camas de Cuidados Intensivos, por ejemplo. Es que no es nuestra área, no tiene por que estar en nuestro CPU. Pero ahora lo valoramos. Entendemos que quedarnos en casa hace que el que está enfermo, al que le dio un ACV o un infarto, al que necesita una operación por una apendicitis, necesita esa cama. Actualmente, esas camas se deben distribuir también con aquellos en estado crítico por un virus que ataca a las vías respiratorias: SARS-COVID-19.

Lo que más valoro de todo este ejercicio que la naturaleza nos ha puesto por delante, es internalizar que no logramos llegar muy lejos cuando actuamos desde el temor. El miedo nos nubla la cabeza y nos lanza por una espiral interminable. Tomarse este tiempo para conocernos, saber lo que nos motiva y el tipo de conexión que buscamos es un regalo maravilloso del universo. Lo lamentable es que vidas tengan que extinguirse para que los que siguen en la tierra valoren las pequeñas cosas cotidianas.

¡Guapos! Seguimos repartiendo, al mínimo. Por que, muchos no lo saben, pero por lo general los repartidores son autónomos. No son empleados directos de las empresas de transporte. Por lo que, sentimos como empresa que estamos ayudando a esa persona que trabaja por su cuenta.

Nuestro inventario estará allí hoy y dentro de unos meses. Y si se daña, pues ya haremos más. Estamos todos en este barco juntos y remar en la misma dirección es una virtud que tenemos todos los que integramos la familia Meraki.

Me despido con Brihadaranyaka Upanishad IV 4.5

Tú eres lo que es, el profundo deseo que te impulsa.

Tal como es tu deseo es tu voluntad.

Tal como es tu voluntad son tus actos.

Tal como son tus actos es tu destino.

Náyade Bravo

4 Comentarios

  1. Celeste

    NO lo podrías haber dicho mejor.
    ❤️🤗😘🙏

    Responder
    • Naya

      GRACIAS <3 espero que te encuentres muy muy bien

      Responder
  2. Cris

    Con estas palabras puedes animar a cualquiera, ¡muchas gracias, Náyade!

    Responder
    • Naya

      hay que leer cosas bonitas que nos den animo para seguir! besazo

      Responder

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