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Proteínas, carbohidratos y grasas + 8 vasos de agua al día + Consumo moderado de alcohol y azúcares + Ejercicio tres veces por semana + No te pongas a dieta en navidad, no tiene sentido… ya empezarás en enero. Repite la fórmula de enero a noviembre (ya hablamos de cómo era diciembre).

Así crecimos y así, llegamos a nuestros treintas o cuarentas. Hasta hace nada, no se hablaba de la microbiota en blogs. No era información que manejásemos la población media, los del pueblo, los de la ciudad, los vegetarianos o los amantes de una barbacoa. De pronto, hay un estallido de la palabra “probiótico”: “lo contiene naturalmente el yogurt”, “se pueden comprar en sobres o cápsulas”, “las cápsulas que vienen refrigeradas son mejores”, “lactobacilos para los pequeños y para los grandes”, en fin, lo que nos lleva, indirectamente, a asimilar lo que la palabra antibiótico significa: medicamento que nos libera de microorganismos (tanto los buenos como los malos). Por ello, los médicos te prescriben junto con el medicamento que te cura una infección, el mágico probiótico.

Pero ahora, profundicemos un poco. Para que el probiótico sobreviva en nuestro tracto digestivo, necesitamos comer PREbióticos. Entonces, ya la tabla de proteínas, carbohidratos y grasas se vuelve algo más compleja y hablamos de alimentos que nos ayudan a reestablecer nuestra flora intestinal. Entendemos que el azúcar no sólo es que engorde, sino que desestabiliza nuestra microbiota, así como también, hace que los patógenos crezcan, resultando en el desarrollo de muchas de las enfermedades que están en auge últimamente. Síndromes como el de colon irritable aparecen, lo que nos lleva a restringirnos de comer de todo, porque rápidemente nos “hinchamos” y lo pasamos muy mal.

Por todo esto, ir a un nutricionista hoy en día, es muy diferente a 30 años atrás. Hablamos con ellos de: la cúrcuma, el valor del ajo como antibiótico natural, cómo los lácteos nos pueden inflamar el colon si los consumimos en exceso, así como, de la calidad de los alimentos y su grupo alimenticio. El alcance que tiene este tema a nivel de sociedad y de la toma de conciencia, acerca de la calidad de lo que consumimos, toma importancia. Cada vez más personas, están entendiendo lo significativo de comer lo que es de temporada y saber de dónde vienen unos melocotones, es de interés. También, se tiene más apertura a sabores que no pertenecen a la cocina tradicional de casa. Los herbolarios tienen centenares de alimentos curiosos (interesantes), como la algarroba o el trigo sarraceno y cada vez, se vende más. Es común escuchar una conversación entre amigos que hable de una receta de una torta con harina de almendras o de una cerveza artesanal, que están haciendo unos chicos de tu barrio.

El propósito al crear Meraki Ferments, es abrir un espacio donde le demos protagonismo a los microorganismos. Por ello, la importancia de trabajar con ingredientes prebióticos (como, por ejemplo, el ajo) que al mezclarlos con hortalizas, vegetales y hierbas, se obtiene un producto final con una función desinflamatoria y regeneradora de nuestro tracto digestivo. Hacer Kombucha con limón, para ayudar a un buen balance de nuestro PH en la sangre. Quebrar esos componentes que nos hace difícil digerir un repollo y poder disfrutarlo con manzanas y piñas, bajo el nombre de chucrut. Llevar poco a poco a nuestro cuerpo, a tener como antojo uno de estos alimentos, en vez de un producto altamente procesado que conseguimos por doquier.

Meraki es todo lo anterior. Es el resultado de haber comido mal en nuestros veintes, de saber por experiencia propia que el azúcar es súper adictivo y que al comer fermentos nos sentimos tan bien que el cerebro lo pide todas las mañanas. Meraki, es una ventana para educar sobre alimentos prebióticos, probióticos y simbióticos. Es un espacio con libros abiertos donde decidimos experimentar todos los días con materias primas ecológicas y sin haber sido modificadas genéticamente. Meraki es el eslabón entre lo que se conoce desde hace siglos y generaciones que lo desconocen.

Los invitamos a que prueben nuestras zanahorias lactofermentadas. Son crujientes y perfectas para acompañar un hummus o cortaditas en una buena ensalada. Para el primer trimester del 2019 lanzamos al mercado Kombucha, un té fermentado al que le agregamos ingredientes que resaltan sus propiedades probióticas: Strawberry Feelings (fresa y menta), Beet Bomb (remolacha, limón y albahaca) y Panela & Limón. Siguenos en Instagram y Facebook @merakiferments y entre en www.papayazen.com para saber más sobre nuestra fundadora, sus recetas preferidas, la vida en Galicia, su práctica #SinResiduo y como incorpora el Yoga a su vida.